Viaje a Nueva York (3ª y última Parte)

Relato de la última parte de este viaje de ensueño
En esta tercera y última parte voy a intentar plasmar el resto del viaje en un pequeño resumen lleno de sentimientos y experiencias que os harán desear viajar a Nueva York hoy mismo.

En nuestro viaje a Nueva York, muchos fueron los lugares por los cuales pasamos y pudimos visitar, pero los que describo a continuación son de los más emblemáticos, los que tienes que visitar sí o si, y que hacen de Nueva York una ciudad única, especial.

La semana que viene os explicaré el día que nos pudimos escapar a Boston y también un artículo el cual recoge otros lugares que aunque no sean tan conocidos, merecen la pena visitar.

Cada lugar, cada momento, cada rincón, cada segundo en Nueva York, merece la pena.

Lugares emblemáticos

Recuerdo que el tercer día, abrí los ojos, no serían más tarde de las 7:00 AM y lo primero que pensé fué: Llevo poco más de dos días en Nueva York y me quedan otros seis, ¡Vamos a disfrutar!. Quizás os resulte insignificante, pero ponte en mi lugar, ponte en tú lugar y verás la energía que te recorre sabiendo que estás de vacaciones en la ciudad de la gran manzana y que te quedan miles de minutos por disfrutar después de haber aprovechado tanto el día anterior.

En esta parte del viaje no encontraréis ni la emblemática 5ª Avenida, ni Times Square, ni Wall Street, ya que esa parte la expliqué en la segunda parte del viaje.

Rockefeller Center

Aunque hay que decir que el Empire State Building sea el edificio por referencia al cual has de subir por obligación, Rockfeller Center es otro que has de visitarlo sí o sí, puesto que ofrece otra panorámica totalmente distinta.

A los pies tenemos el Rockfeller Plaza con la pista de patinaje sobre hielo tan famosa.

Nosotros subimos al atardecer, teníamos fecha de subida ya que reservamos vía web en casa antes de comenzar el viaje. Tuvimos la mala suerte de coger un atardecer nublado, pero es algo que no impidió ni de lejos, impregnarte de la magia de poder sentirte en la cima del mundo, observar Nueva York bajo tus pies.

El ascensor que te sube y baja te muestra una minipelícula en el techo para hacerte ese pequeño rato más ameno aún. Además, sientes la emoción de sus trabajadores en todas partes, algo que en Empire State Building deja mucho que desear.

Las vistas son espectaculares, podemos observar enfrente nuestro el emblemático Empire State. También tenemos bajo nuestros pies Central Park, desde estas vistas te das cuenta de la dimensión que tiene el corazón de la ciudad.

No había tanta gente como nosotros pensamos, así que nos permitió estar más tiempo del deseado y poder fotografiar más cómodamente.

La entrada no es tan cara como la del Empire State Building y merece muchísimo la pena, lo recomiendo al 100%.

Central Park

Uno de los días lo teníamos guardado para pasarlo en Central Park, sin prisas, ni agobios, a disfrutar recorriendo el pulmón de Nueva York, uno de los lugares más encantadores de toda la ciudad.

Recuerdo que al bajar del metro estábamos perdidos y no encontrábamos exactamente donde estaba Central Park, pero después de pararnos en un Starbucks y conectarnos a la Red WiFi, pudimos dirigirnos hacia el parque sin problemas.

Cuando estábamos llegando, se estaba promocionando un nuevo tipo de Nesquik y el chico disfrazado de conejo de la marca nos obsequió con un batido que nos sentó de perlas.

Una vez dentro del parque y después de haberlo recorrido durante un breve periodo de tiempo a pie, decidimos dirigirnos hacia un alquiler de bicis para poder recorrerlo casi por completo.

Teníamos pensado alquilar una bicicleta para cada uno y recorrer un buen rato el parque de arriba a abajo y descubrir muchos de los secretos que guarda Central Park, y así lo hicimos. Un chico muy simpático nos llevó hasta el lugar en el cual nos alquilaron la bicicleta y nos dirigimos hasta la entrada del parque.

En un principio no pensábamos que fuéramos a recorrerlo entero, pero con la bici, nos llevó poco más de dos horas hacerlo sin problemas, salvo en las subidas….

Central Park es un lugar que te envuelve, te aísla por completo. Estás en el corazón de Manhattan y no te das cuenta. Eso sí, es imposible recorrerlo al 100% en un mismo día, ya que hay miles de rincones y de huecos por recorrer.

Una de las cosas que más me llamó la atención es un campo de Béisbol en mitad del parque y otros campos de deporte repartidos por las distintas zonas de Central Park.

En definitiva, Central Park nos enamoró a ambos, volveremos la próxima vez sin duda alguna.

Gran Central Terminal

Lugar que has de visitar si vas a Nueva York por una vez en la vida. No es nada del otro mundo pero habrás estado allí, habrás formado parte de la largísima historia de esta grandísima terminal.

Está cerca del Empire State Building, por lo que si vas a subir al mirador no te pillará demasiado lejos del lugar, y como digo, merece la pena pasarse por allí cinco minutos.

Empire State Building

Rockefeller Center es un edificio que has de subir, pero el Empire State Building es de obligada visita, y si puedes has de ir de noche, para poder observar Nueva York en su máximo esplendor.

Si, ¡Siento Nueva York en su máximo esplendor y bajo mis pies!

Fuimos que sería cerca de media noche y no había mucha cola, aún así estuvimos un rato en el control de seguridad y esperando nuestro turno para subir en el ascensor.

Este ascensor, a diferencia del Rockfeller center, no te muestra ninguna película para amenizar el “viaje”, es un trato con el cliente más “soso” y “frío”.

Nosotros cogimos la entrada que nos permitía subir a los dos miradores que tiene: Planta 86 y Planta 102.

Tuvimos que subir a pié unos cuantos pisos para ahorrarnos la cola de un ascensor. El trato además algo frío y distante.

Al llegar al primer mirador, con cristaleras, al igual que el Rockfeller Center, nos dimos cuenta de que toda la gente que no habíamos tenido en colas, estaba aglomerada abajo, y eso que era media noche señores. Sucedió al principio, luego poco a poco la gente fué marchando y pudimos estar más cómodos, pudimos empaparnos de la magia nocturna de poder observar Nueva York bajo nuestros pies.

Posteriormente subimos al mirador de la Planta 102, y era una cúpula de cristal, en este no tenías la opción de poder observar al aire libre; Hicimos muchas fotos y acto seguido decidimos poner fin.

Como resumen os diré que es increíblemente mágico poder observar Nueva York y observar una ciudad llena de vida por cualquiera de sus rincones.

Broadway y Times Square de noche

Si váis a Nueva York tenéis que ir a algún musical, es más que obligatorio. En nuestro caso decidimos ver ‘Matilda‘, ya que era un musical muy bonito y no se nos iba tanto de presupuesto como otros.

Cuando te adentras en Broadway respiras algo que no sientes en ninguna otra parte. Estás viendo a los mejores bailarines del mundo entero, estás observando los mejores musicales del planeta en el mejor lugar posible, Nueva York.

Nuestra sesión empezaba a media tarde así que después de comer en el McDonalds nos dirigimos al teatro. El teatro era grande, cómodo, la acomodadora, era una señora mayor, muy simpática, nos tocó al lado nuestro, ya que nuestra entrada estaba en la planta superior. El musical estuvo muy bien, con toques de humor y dramáticos. Aunque he de reconocer que no me enterara de muchas partes del guión, ya que mi nivel de inglés no me lo permite.

Al salir del musical, nos dirigimos a Times Square para poder verlo de noche tranquilamente, ya que habíamos estado en múltiples ocasiones con menor tiempo días atrás.

Aprovechamos para visitar la Tienda M&M’s, la Disney, etc, y aprovechar para comprar unos últimos obsequios.

Ver Times Square de noche es pura gozada visual, sensorial. Lo siento pero no puedo explicarlo con palabras, lo que siente uno al estar allí es inexplicable. has de ir para experimentarlo.

Staten Island y La Estatua de la Libertad

Era ya el último día en Nueva York y nos quedaba pendiente coger el ferry que nos llevaría hasta Staten Island y de paso cruzar por al lado de la Estatua de la Libertad.

Hacía frio, estaba nublado, pero había que hacerlo, queríamos hacerlo. El ferry es totalmente gratuito y sale de puerto cada 30 minutos aproximadamente. A la vuelta exactamente igual.

No nos dejaron salir al exterior del ferry, no sabemos el motivo, pero desde el interior se pudo apreciar todo de igual forma.

Una vez en Staten Island, hicimos un parón y nos tomamos un refresco observando Nueva York desde el puerto, a lo lejos, todo muy bonito. A la vuelta ya se estaba haciendo de noche y tocaba volver a casa, eso sí, después nos tocaba la cena de despedida cerca de Time Sq.

Cena de despedida, en Carmine’s

Después de llegar a casa y pegarnos una buena ducha, habíamos quedado con nuestros amigos residentes allí para poder cenar todos juntos y de esa forma despedir y agradecer nuestra estancia allí durante nueve intensos días.

Carmine’s tiene varias ubicaciones, una de ellas cerca de Times Square, que fué la elegida por nosotros para cenar.

Carmine’s tiene la peculiaridad de que sus platos son únicos, y no me refiero por persona, si no para el grupo de personas que vaya a compartir la mesa. En nuestro caso nos elegimos una ración mixta de pasta a la boloñesa, y nos lo presentaron en un único plato gigante donde después nosotros nos autoserviamos. Es espectacular, es americano, a lo grande.

Después de cenar, nos dimos un último paseo por Times Square, hicimos unas compras a modo de recuerdo y nos fuimos para casa.

El regreso a casa, de película

Sí, de película, y ahora descubriréis el porqué.

Era un día lluvioso, bastante tormentoso, estábamos en casa a primera hora de la mañana acabando de preparar las maletas y nos despedimos de nuestros amigos, nuestras vacaciones estaban llegando a su fin. Nos dirigimos a Times Sq y cogimos el autobús de línea directa que nos llevó hasta el aeropuerto.

Llegamos pronto así que pudimos ir con cierta tranquilidad. Llegamos al mostrador de Lufthansa para facturar las maletas y nos encontramos con algo que jamás nos hubiéramos pensado que nos pasaría.

Si retrocedemos a la primera parte del viaje, podremos ver como la vuelta volábamos con Lufthansa hasta Dusseldorf y después con su marca lowcost Germanwings, pues bien al llegar allí solamente encontraban nuestro billete de Lufthansa.

Sí, solamente teníamos billete para volar hasta Dusseldorf, Alemania. El vuelo de Germanwings no les aparecía en sus pantallas.

En ese momento nos quedamos sin palabras, mi primera reacción fué llamar a eDreams para que nos dieran solución y cual es mi sorpresa: “Estamos cerrado, llame mañana dentro del horario….”, así que si reserváis con eDreams y os encontráis en un problema, estáis apañados.

Doy gracias a mi chica, ya que gracias a su alto nivel de inglés y a su paciencia pudimos encontrar entre todos la solución. Llegó el encargado de la compañía y después de hacer unas cuantas llamadas nos solucionaron el tema, ya teníamos billete de vuelta desde Alemania hasta Barcelona.

La explicación fué que habían cambiado el número del vuelo y no había registro nuestro por ningún sitio.

Uf, suspiramos, todo arreglado, nos íbamos para casa. Eso sí, entre el grave accidente ocurrido pocas semanas antes y nuestra nefasta experiencia, yo estaba nervioso, pero no tenía alternativa.

Llegó la hora de embarcar, muy puntual al igual que la ida, pero con la gran ventaja de que el vuelo iba prácticamente vacío y nos permitió viajar como en primera clase estando en clase turista.

El vuelo de vuelta fué cansado pero agradable, sin ningún tipo de problemas.

Germanwings..EuroWings

Al llegar a Alemania, teníamos 40 escasos minutos para hacer el transbordo.

Un detalle curioso es que nosotros cogíamos exactamente el mismo vuelo que semanas atrás se había estrellado en los alpes franceses, así que en un proceso de “limpiar” algo la imagen de la compañía, el avión tenía el nombre de la filial “Eurowings”.

En fin, antes de subirnos al avión miré fijamente a los pilotos y entramos dentro. Eso sí, después de tanta problemática con nuestro vuelo, nos asignaron en NY unos asientos separados, así que mi vuelta Dusseldorf-BCN fué entre dos alemanes, para que contaros más.

Llegada a Barcelona

El avión aterrizó alrededor de las 8:30 de la mañana, yo estaba agotado ya que no había podido pegar ojo en el avión, el Jet Lag además podía conmigo, estaba totalmente descolocado, eso sí, al llegar a casa pude dormir y me desapareció por completo prácticamente, adiós Jet Lag.

Un amigo en común nos esperaba a la salida del aeropuerto, y con eso pusimos fin a nuestro primer viaje soñado hecho realidad.

Y tú, ¿a qué esperas para ir? Espero que esta pequeña crónica de mi viaje os haya servidor para algo, estoy convencido de que sí.

En un artículo que publicaré la próxima semana os enseñaré otros lugares del viaje que recorrimos y que también merecen la pena visitarlos.

¡Volveremos New York!

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