¿Como obtuve mi primer Apple Watch?

Viaje a País Vasco (Hondarribia). El relato de un viajer lleno de ilusión

Experiencia sobre como conseguí el primer Apple Watch.

El pasado mes de mayo con motivo de la salida del Apple Watch en algunos países como Francia decidimos hacer una escapada al País Vasco, ahora entenderéis el porqué. Mi chica tiene un apartamento en Hendaye (primera localidad francesa justo después de la localidad española Hondarribia). ¿Imagináis por donde van los tiros verdad?

Ansiaba por tener entre mis manos el nuevo Apple Watch y puesto que en España no íba a salir hasta muchas semanas después, recuerdo como muchos se las ingeniaron para pedirse el suyo desde Alemania o Francia al igual que yo. En mi caso pedí un Apple Watch Acero de 42mm con correa blanca sport y puse como dirección de envío el apartamento de mi novia (¡que bueno es esto de vivir en la frontera con España pero estar en Francia!). Por lo tanto íbamos a subir el fin de semana después de que el reloj llegara al apartamento.

El SMS de Apple que tantísimo esperaba conforme mi Watch ya estaba cobrado y fabricado me llegó el viernes anterior por la tarde. Recuerdo estar en el trabajo y saltar de alegría ya que mi Apple Watch se había adelantado en la fabricación y lo iba a tener antes de lo esperado.

Empezando el viaje un viernes 22 de mayo de 2015

El viernes salí antes de trabajar, eran eso de las 18:00h. Cogí el coche, fuí a buscar a mi novia y empezamos el viaje de algo más de cinco horas hasta llegar a destino. Eran cerca de las 02:00h cuando por fin llegamos al apartamento ubicado en Hendaye (Francia), así que fué llegar y caer redondo en la cama.

Tengo que decir que el viaje no se me hizo tan pesado como en un principio me pareció, el ansia por tener al día siguiente mi Apple Watch ayudaron a que el viaje fuera rápido y sin tener que hacerse pesado y largo.

Apple Watch Day

Eran las nueve de la mañana cuando sonó el despertador así que después de levantarnos y desayunar iba a llegar el momento de ir a casa de los vecinos y recoger el tan ansiado reloj. Parecía el típico despertar de cuando eres pequeño y te levantas ilusionado para ver que te han dejado los Reyes debajo del árbol de casa. Pues bien, eran más o menos las diez de la mañana cuando picamos en casa de los vecinos y me hicieron entrega de mi bien material más preciado en aquel momento.

¡Por fin tenía mi Apple Watch!

Fue un momento muy emocionante ya que llevaba esperando el Apple Watch muchos meses y las primeras impresiones no podían ser más positivas. Me acuerdo que de fábrica viene puesto con la correa tamaño L y me acojoné un poco al ver que me venía algo grande con mi muñeca, pero indagando por la caja del reloj descubrí la correa de tamaño M y fue un alivio comprobar como se ajustaba ahora sí a la perfección. Estuvimos un rato con ellos así que mientras se ponían al día de todo con mi chica, yo aprovechaba para ponerme al día con mi reloj amado.

Eran las doce del mediodia cuando salimos del apartamento y nos dirigimos a Hondarribia, localidad de la comunidad guipuzcoana el cual os recomiendo visitar al menos una vez en vuestras vidas ya que es espectacular.

Hondarribia

Esta localidad tiene algo que te hace sentir como en una nube.. algo mágico que te atrapa, Hondarribia en definitiva es una localidad maravillosa. Siendo la última localidad del estado español la cual hace frontera con Hendaye (Francia) ambas separadas por el rio Bidasoa.

Visitar Hondarribia es una delicia para cualquier ser humano y os lo recomiendo pero si te adentras ya en el casco antiguo la visita se convierte en obligatoria: casas al más puro estilo vasco llenas de tabernas repletas de gente tomando el aperitivo e incluso los lugareños con la txapela puesta en todo momento, ¡Como en las películas!

El País Vasco tendrá miles de maravillosos rincones y lugares encantadores pero sin duda alguna Hondarribia es producto estrella nacional, así que os recomiendo la visita por muchos motivos: empezando por sus calles y casco antiguo y acabando por su exquisita gastronomía y buena gente.

Paseando y tomando algunas fotografías se nos fué prácticamente la mañana entera, se nos hizo la hora de comer así que no podiamos ir a otro sitio que no fuera la pizzeria que tiene una tia de mi novia allí. El lugar se llama Horixe y se comen unas pizzas de escándalo así que no podéis pasar por allí sin comer en ese lugar.

Entre unas cosas y otras se nos hicieron practicamente las cinco de la tarde, así que una vez acabamos de comer nos despedimos de ellos y cogimos el coche para dirigirnos a la maravillosa ciudad de la Contxa, San Sebastián, no podiamos estar tan cerca de Donostia y no acercarnos a visitarla.

San Sebastián

San Sebastián es una ciudad encantadora, llena de vida pero tranquila desde mi punto de vista (también decir que estoy acostumbrado a la apoteósica ciudad de Barcelona). Donostia es una ciudad costera y como tal tiene playas , en concreto tiene tres playas aunque la mas conocida es la Contxa, la cual me encantó recorrer de punta a punta.

Cabe destacar la amabilidad de los habitantes de la zona ya que es algo que me sorprendió altamente puesto que en muchísimos puntos de España la gente suele ser mucho más arisca y borde, sobretodo en las grandes urbes.

En resumen nos pasamos toda la tarde paseando por el centro de la ciudad y la verdad es que me encantó aunque tenga un estilo tan diferente al visto en Hondarribia. Aprovechamos de paso para comprar algunos obsequios y tomarnos unos pintxos en una taberna antes de volver al apartamento. (¡Como iba a estar en el Páis Vasco y no iba a probar los famosos pintxos!). Los pintxos estaban muy ricos además de ser generosos en tamaño y en cantidad, se nota que estábamos en su tierra naciente.

Domingo, día de volver a casa

Habíamos pasado un sábado de once sobre diez y estaba muy contento con el viaje, la experiencia y mi nuevo gadget pero ya era hora de poner rumbo para Barcelona de nuevo pero no sin antes visitar a unos cuantos familiares de mi chica. Estuvimos de tapeo en una taberna vasca en el puerto de Hondarribia y comimos en el restaurante d eun primo suyo el cual cabe destacar el pescado exquisito que sirven.

Después de comer y estar charlando un rato con sus primos en el restaurante, nos despedimos y cogimos el coche para poner rumbo a casa. Llegamos a Barcelona alrededor de las ocho de la tarde.

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